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© textos de las entradas: Román Montull (twitter: @eusbio)
biólogo-naturalista / documentalista-divulgador científico.


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jueves, 2 de agosto de 2012

Sabanas, paraísos para la fauna

Estas formaciones vegetales donde predomina la vegetación herbácea, sobre todo las gramíneas, y con plantas leñosas más o menos dispersas en diferente grado son propias de la zona de los trópicos y adyacentes. Su existencia viene determinada por factores climáticos y de tipo de suelo, aunque también influyen mucho los incendios periódicos que modelan su morfología.
En cuanto al clima, hay una alternancia de estaciones secas y húmedas. Como el suelo suele tener poca capacidad de retención de agua, en la estación seca todo está muy reseco y propenso a ser arrasado por grandes incendios, ya sean provocados por los rayos de las tormentas como por los propios hombres. El fuego impide que se desarrolle en exceso el estrato arbustivo y arbóreo y favorece la componente herbácea, ya que también mineraliza el suelo y facilita el rebrote de las hierbas, ya de por si muy adaptadas a ese ciclo, con las primeras lluvias.
Aparte de la archiconocida sabana africana que todos hemos visto infinidad de veces en los documentales de fauna, existen también formaciones de ese tipo en Australia y, sobretodo en América del Sur, donde presentan tipos diferenciados muy característicos.

 (témpera; medidas de tira original superior, sin marco: 59 x 28 cm.)
 (témpera; medidas de tira original inferior, sin marco: 59 x 25 cm.)
(témpera; medidas montaje original ambas, sin marco: aprox. 59 x 55 cm.)

En Sudamérica, las formaciones de sabana se extienden más allá de los trópicos, llegando incluso hasta la mitad sur de Argentina. Aparte existen diferentes formaciones tipo sabana, asociadas cada una de ellas a un tipo de formación vegetal diferente.

Los Llanos están más asociados a las selvas ecuatoriales, básicamente ocupando una inmensa llanura sobretodo en la margen izquierda del Orinoco, a través de Venezuela y Colombia. En la época húmeda se producen grandes inundaciones por el desbordamiento de los ríos que los atraviesan al ser el terreno arcilloso e impermeable y constituyen un paraíso para la fauna. En la época seca, todo se reseca y mucha fauna desaparece y la otra tiene grandes dificultades para sobrevivir hasta que regresan las lluvias. Las palmeras son elementos bastante conspicuos en este ambiente y están siempre asociadas a suelos con alto nivel freático.
Los Cerrados típicos del trópico, son los que presentan mayor diversidad de especies vegetales y presentan un amplio mosaico de hábitats, según predominen más las formaciones herbáceas o las leñosas. Se extienden básicamente por el altiplano de Brasil.
El Chaco se asocia más a los bosques xerófilos y a las estepas de climas fríos. Predominan las especies vegetales leñosas con espinas, de hoja decídua, y es rico en formaciones herbáceas, que ocupan áreas muy variadas, desde húmedas a muy secas, dando lugar a una variedad de tipos de chaco diferentes (chaco húmedo - chaco serrano - chaco seco). Muy extendido en el S de Bolivia, el O de Paraguay, el SO de Brasil y el N de Argentina, formando una inmensa llanura con ligeras depresiones.



La sabana no es una formación totalmente uniforme sino que presenta diferentes tipos de cobertura arbórea, según sea la naturaleza del suelo y el régimen de precipitaciones existente. Aparte puede estar cruzada por ríos y riachuelos que aportan el bosque de galería asociado y que le dan al conjunto una mayor variedad de hábitats, con el consiguiente aporte de recursos diversos que hacen que haya una superposición de las especies de fauna asociada a cada uno de esos ambientes provocando una mayor diversidad, sobre todo en las zonas de transición entre ambientes diferentes.

(témpera; medidas original: 48 x 23 cm.)

Las especies que ocupan un mismo nicho ecológico compiten entre si y, al final, una de ellas acaba desplazando a la otra (principio de la exclusión competitiva). Es por ello que las especies van evolucionando para explotar de manera diferencial los recursos disponibles en un mismo lugar y acaban así, de alguna manera, complementándose. Así, en las inmensas sabanas africanas, los ramoneadores (jirafa, gerenuk, dik-dik) explotan los diferentes niveles de acacias y arbustos, comiendo hasta la altura que les permiten su propia altura y sus estrategias de alimentación. Al igual que ocurre con los ramoneadores, los herbívoros que pastan también lo hacen a diferentes niveles, explotando la hierba con diferentes profundidades de corte (desde las cebras, que explotan las hierbas altas y los brotes tiernos, pasando por los ñus, que comen las hojas y vainas, hasta los tallos más cortos y secos que son consumidos por las gacelas y por los topis, que son capaces de aprovechar hasta las briznas más cortas)

martes, 10 de abril de 2012

El caballo, evolución para la carrera

Los organismos a lo largo del tiempo van evolucionando para adaptarse mejor a las condiciones reinantes en el medio o a los cambios que se van produciendo en el mismo, a fin de explotar con una mayor eficacia los recursos existentes. El caso del caballo es un buen ejemplo para poder apreciarlo, tal como se desprende de los estudios del gran paleontólogo George G. Simpson.

Así, a partir de pequeños cambios en el seno de sus poblaciones, y partiendo de ejemplares de principios del Eoceno (unos 53 m.a. atrás), de tamaño aproximado a un perro, como el Hyracotherium (o Eohippus), se ha ido modelando la estampa que tenemos del caballo (Equus), tal como lo conocemos en la actualidad. Así, en una tendencia continuada que llevó a la progresiva reducción de los dedos de las patas, hasta quedar reducido a uno solo en forma de casco, que permitió a estos équidos ser cada vez más veloces y poder huir así de sus depredadores o buscar mejores pastos lejanos, ya que a lo largo de ese proceso también pasaron de ser ramoneadores a herbívoros pastadores al ir modificando, a la vez que la estructura de sus patas, también la estructura de sus dientes, los cuales pasaron de presentar cúspides idóneas para cortar ramillas a tener coronas trituradoras adecuadas para machacar el pasto. 

Los estadios intermedios de este proceso los tenemos representados por el Mesohippus, de principios del Oligoceno (unos 35 m.a. atrás), por el Merychippus, de mitad del Mioceno (unos 18 m.a. atrás) y por el Pliohippus, de finales del Plioceno (unos 2 m.a. atrás).

(témpera; medidas: 57 x 22 cm.)

sábado, 31 de marzo de 2012

Nuevos nichos, nuevas especies !

Una vez se coloniza un determinado ambiente vacío, las especies se lanzan a explotarlo hasta que la propia competencia o los diferentes cambios ambientales que se producen en ese mismo ambiente determinan que haya una especialización para poder explotar al máximo los recursos que ese mismo ambiente ofrece. Al final, van apareciendo cada vez más especies que se van adaptando de la mejor manera a las condiciones reinantes. La distribución final de las especies dependerá del mayor o menor márgen de tolerancia de cada una de ellas a dichos condicionantes. Conocer todos los requisitos que requiere cada especie es definir su nicho ecológico dentro de cada ecosistema.


(témpera; medidas de cada tira: 33 x 7 cm.)
pueden montarse también por separado



En la franja superior pueden verse algunos ejemplos de especies muy alejadas entre sí, pero que explotan un mismo nicho ecológico. Como consecuencia de eso, la evolución ha hecho que  desarrollen estructuras anatómicas equivalentes para poder desempeñar con eficacia la búsqueda de su alimento, consistente en larvas de insectos que se esconden entre las grietas de las cortezas. De esa forma, sus picos y dedos especializados en forma de palillo tienen una gran similitud.
En la franja inferior, por el contrario, especies próximas entre sí, se han adaptado a explotar diferentes nichos ecológicos. Así tenemos especies muy similares que se alimentan de recursos totalmente diferentes, posibilitando una explotación más eficaz de los diversos recursos disponibles.


(témpera; medidas original: 48 x 23 cm.)

Las especies que ocupan un mismo nicho ecológico compiten entre si y, al final, una de ellas acaba desplazando a la otra (principio de la exclusión competitiva). Es por ello que las especies van evolucionando para explotar de manera diferencial los recursos disponibles en un mismo lugar y acaban así, de alguna manera, complementándose. Así, en las inmensas sabanas africanas, los ramoneadores (jirafa, gerenuk, dik-dik) explotan los diferentes niveles de acacias y arbustos, comiendo hasta la altura que les permiten su propia altura y sus estrategias de alimentación. Al igual que ocurre con los ramoneadores, los herbívoros que pastan también lo hacen a diferentes niveles, explotando la hierba con diferentes profundidades de corte (desde las cebras, que explotan las hierbas altas y los brotes tiernos, pasando por los ñus, que comen las hojas y vainas, hasta los tallos más cortos y secos que son consumidos por las gacelas y por los topis, que son capaces de aprovechar hasta las briznas más cortas).


(témpera; medidas original: 60 x 20 cm.)

A veces pequeñas diferencias de comportamiento o en las propias estructuras corporales especializadas, comporta que un mismo nicho, aparentemente similar, pueda ser explotado eficazmente por muy diversas especies, las cuales se especializan en pequeños sectores de ese mismo nicho o aprovechando diferencialmente los recursos que en el mismo se encuentran. De manera parecida a como ocurría en el ejemplo de la sabana, en la cambiante línea litoral cada especie utiliza una técnica diferente para captar el alimento, o bien, aprovecha de la mejor manera la ventaja que le proporciona la diferente longitud y forma, tanto de su pico como de sus patas, para poder alcanzar el mismo. El resultado es que una misma zona es explotada de manera eficiente por un gran número de especies muy diferentes.