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© textos de las entradas: Román Montull (twitter: @eusbio)
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miércoles, 29 de febrero de 2012

Microcosmos acuático

Microorganismos en el medio acuático


Un universo increíble de organismos de todo tipo vive en los diferentes tipos de masas de agua, esperando ser descubierto mediante la ayuda de un microscopio; se trata de una infinidad de seres microscópicos pertenecientes a diferentes grupos: bacterias, algas unicelulares, protozoos, con toda la variedad inmensa de formas de sus diferentes subcategorías


En el seno de las aguas dulces podemos encontrar muy diferentes organismos, dependiendo de la época del año, de la temperatura,  de las propiedades físico-químicas del agua y del grado de materia orgánica que lleve, ya que eso determinará los nutrientes disponibles y la cantidad de oxígeno disuelto disponible para los organismos que allí viven. Si hay mucha materia orgánica y abundancia de nutrientes (aguas eutróficas), al principio hay una explosión de algas que acaban invadiéndolo todo, pero, más tarde, se agota el oxígeno por descomposición de la abundante materia orgánica muerta acumulada y muchos de los organismos presentes mueren. Por el contrario, en las aguas con pocos nutrientes y abundancia de oxígeno (aguas oligotróficas) pueden desarrollarse otro tipo de organismos que van siguiendo sus ciclos anuales adaptándose a las variaciones estacionales del ambiente en que viven.

En la ilustración pueden verse algunos protozoos y algas unicelulares tales como: Closterium, Ceratium, Phacus, Gonium, Diploneis, Dynobryon, Actinophrys, etc.


En las aguas marinas, el fitoplancton formado por un gran número de especies de algas unicelulares constituye la base alimentaria de todo el resto de organismos que viven en su seno y de algunos otros que continúan la cadena alimentaria en tierra firme.

Algunos de los microorganismos marinos presentan proyecciones en su cuerpo o estructuras en forma de flotador que les ayudan a mantener su posición en el seno de las aguas, evitando así irse irremediablemente hacía el fondo. Otros están a merced de las corrientes o se mantienen más o menos a flote gracias a las turbulencias del propio medio. Algunos más poseen sus propias estructuras para la locomoción activa, por medio de flagelos o cilios. En conjunto, todos ellos forman una sopa de microorganismos de los que depende la productividad de los océanos y la supervivencia del resto de sus habitantes.

En la ilustración de agua marina pueden verse: Ceratium, Nitzschia, Sticholonche, Gonyaulax, etc.


En las aguas encharcadas que quedan después de la lluvia, si la temperatura lo permite, también hay una explosión de formas de vida de todo tipo. En la ilustración pueden verse algunos protozoos y algas unicelulares tales como: Spyrogyra, Stylonychia, Stentor, Paramecium, Tecamoeba, Actinophrys, etc.



A modo de sugerencia, aquí se muestran algunas opciones de montaje de los diferentes originales sobre microorganismos del medio acuático.

Para poder calcular los tamaños finales definitivos de cualquier enmarcación, téngase en cuenta que cada uno de los círculos de los originales hace 18 cm. de diámetro


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Fitoplancton

El grueso de la actividad fotosintética en los medios acuáticos descansa sobre una auténtica "sopa" formada por multitud de formas errantes de todo tipo, que viven suspendidas en el seno de las aguas. Se  trata básicamente de algas de tamaño microscópico, pertenecientes a diferentes grupos taxonómicos y con estructuras corporales muy diversas pero constituidas por una sola célula o, como mucho, por agrupaciones de pocas células similares entre sí, sin apenas especialización funcional. 
En general, su capacidad natatoria es limitada y, por tanto, se hallan bastante a merced de los movimientos del agua y tiene una tendencia clara a irse hacía el fondo y sedimentarse. Una estrategia adaptativa para compensar ese problema consiste en reproducirse a una suficiente velocidad como para que el incremento de individuos por reproducción compense el número de pérdidas por sedimentación. Además, suelen presentar algún tipo de adaptación, ya sea morfológica o fisiológica, tendente a reducir en lo posible la velocidad de sedimentación (pequeño tamaño, presencia de flagelos natatorios, presencia de proyecciones salientes, etc.).

martes, 28 de febrero de 2012

Microorganismos

Microorganismos
En la entrada anterior hacíamos referencia al mundo de los dinosaurios, algunos de cuyos representantes constituyen los mayores seres vivos que han habitado nuestro planeta. Sin embargo, desde el inicio de la evolución de la vida en la Tierra han existido y posteriormente diversificado, primero en el mar y luego por todo el resto de ambientes posibles, infinidad de organismos de tamaño microscópico, sin cuya existencia sería imposible el funcionamiento de los ecosistemas tal como lo conocemos, ya que intervienen en los múltiples procesos vitales que se dan en la Biosfera. 

Bacterias
En el nivel más básico de organización encontramos a las bacterias, siendo su tamaño tan pequeño que pueden llegar a encontrarse varios miles de millones de ellas en una simple cucharadita de tierra, lo mismo ocurre en el interior de cualquier otro organismo superior, ya que muchas viven como simbiontes dentro de sus cuerpos. Algunas otras son parásitas y provocan graves enfermedades
Las hay de muchos tipos diferentes, atendiendo al medio donde viven, con o sin presencia de oxígeno, o al tipo de alimentación y metabolismo que presentan.

(medidas original: 21 x 21 cm. –sin contar marco–)


Protozoos
En un nivel más elevado de organización biológica, encontramos a los protozoos, que presentan una gran diversidad de formas atendiendo al medio donde viven y a sus diferentes modos de vida.
Aquí se pueden ver dos representantes de los mismos: a la izquierda, un protozoo simbionte, Joenia annectens, que vive en el interior del intestino de las termitas, ayudando a éstas a poder digerir la celulosa de la madera con la que se alimentan; a la derecha, un protozoo foraminífero, con su caparazón protector de carbonato cálcico, a través de cuyos poros sobresalen las finas prolongaciones (pseudópodos) del citoplasma de la célula que forma el protozoo, estas prolongaciones se entretejen en una especie de malla exterior que les ayuda a capturar a sus presas. Sus caparazones calcáreos pueden presentar una sola cámara o varias y, al morir sus ocupantes se sedimentan en el fondo y acaban formando parte importante de las partículas de arena de muchas playas. Los foraminíferos son un grupo totalmente marino y se encuentran en la base de la cadena alimentaria marina de muchos otros organismos.

(medidas original: 25 x 11 cm. –sin contar marco, ni extras–)

Tal como ya se ha mencionado, muchos microorganismos viven como simbiontes dentro de otros organismos a los cuales pueden ayudar en sus funciones básicas de supervivencia (en otros casos, por el contrario, provocan daños y pueden llevar a debilitar o matar al organismo que los acoge en su seno ya que lo parasitan).
Aquí mostramos dos casos de simbiosis positiva: a la izquierda, se muestran algunos protozoos ciliados que viven en el estómago de los rumiantes, ayudando a la digestión de la celulosa y otras sustancias, pudiendo el rumiante asimilar así la hierba que come ya que él mismo no tiene las enzimas necesarias para digerirla.
A la derecha, otro protozoo simbionte, Joenia annectens, que vive en el interior del intestino de las termitas, ayudando a éstas a poder digerir la celulosa de la madera con la que se alimentan. Las termitas rompen la madera con sus mandíbulas quitinizadas, ingiere las partículas y realiza una segunda trituración al nivel de la molleja. Enseguida, la madera pasa al estómago o intestino medio, donde sufre la acción de algunos enzimas; de aquí pasa a la cámara de fermentación, donde la ingieren los protozoos, que segregan las enzimas que descomponen las largas cadenas de polisacáridos en azúcares esenciales, de los cuales se obtiene la energía con la que se alimentan tanto las termitas como los propios protozoos, saliendo ambos beneficiados de esta asociación.

(medidas aprox. de cada original: 18 x 30 cm. –sin contar marco–)