Bienvenido a nuestra Galería Virtual

© textos de las entradas: Román Montull (twitter: @eusbio)
biólogo-naturalista / documentalista-divulgador científico.


… entra, mira, disfruta de las imágenes, aprende algo con ellas
y, si alguna te gusta especialmente, puedes llevártela a tu casa !!

– CASI TODOS LOS ORIGINALES MOSTRADOS ESTÁN EN VENTA

(los materiales aquí mostrados tienen todos los derechos reservados ©; para cualquier otro posible uso, por favor,
póngase en contacto con nosotros para su correcta autorización)

viernes, 21 de septiembre de 2012

Ibis, las aves sagradas

Los ibis son un grupo de aves antiguo, cuyo origen se remonta a unos 60 millones de años.
La mayoría de especies anidad en colonias, aunque hay especies solitarias. También vuelan formando bandadas numerosas.
Las migraciones de estas aves han influido en las creencias y leyendas de diversas culturas. El ibis sagrado egipcio se asociaba con las crecidas anuales del Nilo, vitales para la agricultura de la zona. Lo mismo pasaba con el ibis eremita a lo largo del Éufrates y el regreso de la especie en primavera se celebraba con un festival.


Ibis ermitaño (Geronticus eremita).
Llegó a anidar en la zona alpina europea desde la Edada de Piedra hasta el siglo XVII, pero ahora solo se encuentra en pequeñas áreas del Norte de África y el Oriente Medio, como consecuencia de la pérdida de hábitat y de la caza, siendo el status de la especie preocupante.

Todo lo que queráis saber más sobre está especie:

El ibis eremita en el sitio de BirdLife Internacional (en inglés): http://www.birdlife.org/datazone/speciesfactsheet.php?id=3791

sup. izqu: ibis ermitaño (témpera; medidas aprox. original, sin marco: 48 x 30 cm.)
sup. drch: ibis ermitaño, adulto & pollos (témpera; medidas aprox. original, sin marco: 20 x 17 cm.)

inf. izqu: ibis nipón (témpera; medidas aprox. original, sin marco: 48 x 30 cm.)
inf. drch: ibis nipón, plumaje habitual & celo (témpera; medidas aprox. original, sin marco: 15 x 11 cm.)

Ibis nipón (Nipponia nippon). Quizás la especie más amenazada de ibis, dados los escasos efectivos de su población

_________________________________________________________________________________

NOTA: el 25 % de lo obtenido por su venta (caso de venderse las dos especies en bloque o si se trata del ibis eremita solo; … si se vende únicamente el ibis nipón, no se aplica !) se DONARÁ a la campaña de la SEO para la conservación del ibis eremita (blog en esta misma entrada)

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Tiempo de berrea, … y otros celos

El ciervo (Cervus elaphus) es emblemático entre los animales de nuestras sierras, tanto por su relativa abundancia como por su gran tamaño (hasta 140 kg de peso en los machos) y por su imponente cuerna.
Durante la mayor parte del año las hembras viven, junto con los más jóvenes, en rebaños matriarcales con una jerarquía bien definida; aparte hay otros grupos menos cohesionados formados por los machos de más de tres años de edad. Aunque pueden juntarse en grupos de bastantes ejemplares, es poco probable su observación directa ya que la presión humana y su extrema cautela les ha obligado a cambiar sus hábitos diurnos habituales y prefieren salir durante las horas crepusculares y nocturnas.
Durante la mayor parte del año las hembras viven, junto con los más jóvenes, en rebaños matriarcales con una jerarquía bien definida; aparte hay otros grupos menos cohesionados formados por los machos de más de tres años de edad. Aunque pueden juntarse en grupos de bastantes ejemplares, es poco probable su observación directa ya que la presión humana y su extrema cautela les ha obligado a cambiar sus hábitos diurnos habituales y prefieren salir durante las horas crepusculares y nocturnas.

La brama o berrea

(témpera; medidas original, sin marco: 48 x 35 cm.)
típica escena de la berrea del ciervo en una noche de luna llena

Uno de los acontecimientos más espectaculares en la vida de los ciervos (y de toda nuestra naturaleza salvaje) tiene lugar entre finales de verano y principios de otoño, dependiendo de las condiciones ambientales de temperatura, humedad, estado de los pastos, etc., cuando los machos se instalan en zonas despejadas de los territorios de las hembras. Es entonces, al caer la tarde, cuando resuenan en nuestros montes los roncos e imponentes bramidos de los celosos machos, que se prolongarán hasta las primeras horas de la mañana, reclamando para sí la posesión de los harenes de hembras, indicando a los demás machos que están dispuestos a defenderlos ante cualquier intromisión. Llegado el caso, se entablan verdaderos duelos de fuerza entre los candidatos a semental, entrechocando y empujando con las cuernas hasta que el menos fuerte huye al sentirse derrotado.
Estos pulsos pueden repetirse una y otra vez, lo cual, unido al continuo intento de mantener agrupadas a las hembras y al permanente estado de excitación, que apenas les permite comer, provoca pérdidas considerables de peso y llega a dejar a los machos extenuados. Entonces, se retiran a zonas más altas donde se dedican a alimentarse copiosamente hasta que se sienten con poderío suficiente para bajar a retar de nuevo a otros sementales.
Todo este elaborado ritual tiene como finalidad asegurar que se reproducirán los individuos más fuertes y mejor dotados, lo cual aumenta la probabilidades de mantener el patrimonio genético de la especie en un óptimo de calidad.
Una vez se van calmando los ardores del celo, y fecundadas las hembras, los machos abandonan los territorios de éstas.


La cuerna

(témpera; medidas original, sin marco: 11 x 32 cm.)
ciclo anual de la regeneración de la cuerna en los machos


En todo este ritual juegan un papel fundamental las cuernas, estructuras óseas singulares que se renuevan cada año, pasado el período de celo, cuando éstas han perdido su función en los combates entre los machos. Pasado el invierno, caen limpiamente y, de nuevo, son regeneradas en su totalidad, cada vez más grandes y con más ramas o "candiles", por lo que sirven para dar una idea de la edad de los ejemplares.
Al principio de la primavera, se puede encontrar alguna en el suelo del bosque, aunque parece que las ciervas y otros animales (roedores, etc.) las roen rápidamente para aprovechar las valiosas sales minerales acumuladas (fósforo y calcio, principalmente).
Este aparente derroche anual de materia y energía, se explica por el hecho de que estas estructuras tienen que estar en estado óptimo, llegado el momento de las luchas rituales, con el fin de garantizar la mayor probabilidad de éxito en el cortejo y posterior reproducción. De esta manera se asegura que no estarán desgastadas en el momento cumbre de su utilización; pasado éste, representan más bien un engorro para moverse entre la vegetación, y es mejor prescindir de ellas (como es lógico, todo este proceso hay que entenderlo en términos evolutivos y no como una voluntad individual de cada ciervo).
Inmediatamente empieza a desarrollarse la nueva cuerna, protegida por una piel aterciopelada, sensible y muy vascularizada que le suministra los elementos minerales para poder regenerarla con gran rapidez. Una vez desarrollada, el propio ensanchamiento de la base ósea estrangula los vasos sanguíneos que la riegan; la piel se seca y se va cayendo a jirones, proceso que acelera el propio ciervo al frotarse en los troncos de arbustos y pequeños árboles, en donde deja unas marcas características. Y, así, ya está lista para medirse de nuevo con las de los rivales.

 ––––––––––––––––––––––––––––––––––

La cabra montés (Capra hispanica)


(témpera; medidas original, sin marco: 27 x 34 cm.)
escena del típico desafío entre dos machos de cabra montés

Es uno de los ungulados típico de las montañas más agrestes, caracterizado por su aspecto macizo y por su acusado dimorfismo sexual.

Una de las cosas que más llama la atención sobre esta especie, es la impresionante cuerna que presentan los machos. Como en el caso de otros machos del grupo de los rumiantes, su misión principal es la de permitir medir las fuerzas y el vigor de los machos cabríos pretendientes una vez llegada la época de celo (que en este caso se da entre noviembre y enero). 

Estos posibles futuros sementales llegan a ponerse "de pie" sobre sus cuartos traseros para coger impulso y dejan caer todo el peso de su cuerna sobre el contrincante, produciendo unos secos y violentos choques que se multiplican en mil ecos audibles desde todos los rincones de la sierra. Gracias a que los cuernos se asientan en unos sólidos huesos craneales, las cabras están perfectamente capacitadas para aguantar los impactos de esos tremendos testarazos. 

Si los cuernos de los machos sirven para las luchas dentro de la propia especie, los de las hembras, mucho más pequeños y rectos, se utilizan para defender a los chivos de los depredadores, a los que pueden llegar a empitonar. 

De todas formas, la mayor defensa de estos animales, a la que recurren siempre que pueden, es ponerse fuera del alcance del depredador gracias a su proverbial capacidad escaladora que les permite desenvolverse por paredes casi verticales con una gran facilidad. 

La cabra está perfectamente adaptada a moverse por esos terrenos rocosos, agrestes y escarpados, gracias al especial diseño de sus pezuñas; éstas presentan unos cantos exteriores duros, que aprovechan cualquier pequeño saliente de la roca, combinados con unas ásperas suelas, blandas y elásticas, que actúan como antiderrapantes. A eso hay que sumar el hecho de que no hay membrana interdigital, lo que les permite abrir los dos dedos independientemente y que actúen como una "pinza", y la ayuda complementaria de las dos "uñas" traseras que hacen función de freno en los descensos. 

La estructura de las pezuñas no es adecuada para la nieve y el hielo, por ello las cabras evitan los neveros y realizan desplazamientos estacionales en altitud, tanto por necesidades alimenticias como para evitar la propia nieve, tan frecuente en invierno en las montañas donde habitan. Hoy en día, se encuentra acantonada en determinados macizos montañosos a consecuencia de la presión humana. Antiguamente, como prueban sus numerosos restos fósiles y diversas pinturas rupestres, vivía también en la montaña baja y en el llano. 

Las cabras monteses comen todo tipo de vegetales (musgos, líquenes, hierbas, raices, corteza, ramas, etc.) y distinguen perfectamente las plantas o las partes comestibles de las que son venenosas. 


Breves

- Como bóvidos que son, su cuerna es permanente y no se renueva cada año, sino que va creciendo gradualmente. 

- Salvo en la época de celo, los machos forman rebaños separados de los de las hembras y crías. En estos rebaños no parece existir ningun tipo de jerarquía. 

- Durante el celo, los combates entre machos de fortaleza similar pueden durar hasta veinticuatro horas, antes de que uno de ellos se dé por vencido. 

- De las tres-cuatro variedades ibéricas, la lusitanica, o mueyu, está totalmente extinguida desde finales de siglo XIX y la pyrenaica, o bucardo, desapareció hace unos pocos años al caerle un árbol encima al último ejemplar que quedaba.

I Concurso de blogs: el español y la cultura iberoamericana


La Universidad de Alcalá, Madrid Plataforma del Español y Google, con la colaboración de Monografías.com, ponen en marcha el I Concurso de Blogs de enseñanza y difusión del español, que tiene la finalidad justamente de fomentar el buen uso del español en la red así como el conocimiento de la cultura iberoamericana en Internet.
El concurso está abierto a cualquier persona que quiera participar de forma individual, independientemente de cualquier medio de comunicación y que gestione un blog de manera activa.
Así que si tienes un blog y lo actualizas periódicamente,
 ¡Anímate y participa!
Enlace para concursar: http://www.concursoblog.es/
Enlace para votar por galería natural & natural gallery: http://www.concursoblog.es/blog/galeria_natural__natural_gallery/50526a96b1763

martes, 4 de septiembre de 2012

Aguas tierra adentro

Y, siguiendo con los ambientes acuáticos, en la frontera entre el mar y la tierra firme encontramos un rico ecosistema altamente cambiante, por el continuo baile de las variables que actúan en su seno: gradientes de salinidad, subida y bajada del nivel de agua debido a las mareas o a los aportes de los cursos fluviales conectados al mismo, mayor o menor exposición al aire y a la radiación solar, también a consecuencia de todo ello, etc.
Estamos hablando de los estuarios, ecosistema con una rica representación faunística, mezcla muchas veces entre la propia y partes de la de los otros ambientes que allí convergen, y que es capaz de tolerar las cambiantes y drásticas condiciones de ese medio tan peculiar.

(témpera; medidas original, sin marco: 59 x 26 cm.)


Laguna litoral mediterránea
(témpera; medidas con marco: 32 x 22 cm.)

Lago europeo
(témpera; medidas con marco: 32 x 22 cm.)

Ambiente acuático humanizado
(témpera; medidas original, sin marco: 59 x 38 cm.)

Altiplano andino
(témpera; medidas original, sin marco: 59 x 38 cm.)

Ecosistema fluvial ibérico
En principio, podría tratarse de cualquier río de la Península Ibérica, aunque esta ambientación se hizo pensando en la confluencia de aguas de los ríos Cinca-Segre-Ebro, también conocido como L'Aiguabarreig. En ella se encuentra una importante colonia de cría de aves ardeidas.


(témpera; medidas original, sin marco: 64 x 49 cm.)

Los tramos de un río mediterráneo
(témperas; medidas con marco: 54-60 x 64-70 cm.)

miércoles, 29 de agosto de 2012

El mar, cuna de la vida !

Aún en plena canícula veraniega lo que más apetece es seguir realizando actividades relacionadas con el mar, ahora que aún no han llegado las lluvias propias de Septiembre, precursoras de los típicos aguaceros del otoño y que ya refrescarán un poco más el ambiente.
____________________________

Los ambientes marinos ocupan las dos terceras partes de la superficie terrestre y en gran parte semejan áreas desérticas donde solo hay agua y más agua, pero, debajo de la superficie hay todo un mundo complejo, todavía en parte por explotar y primordial como fuente de recursos para la humanidad.

(témpera; medidas original, sin marco: 59 x 27 cm.)

  
Bajo la superficie:
          línea litoral, plataforma continental, mar abierto, fondos con actividad volcánica –fumarolas–

(témpera; medidas original, sin marco: 59 x 38 cm.)

    Arrecifes coralinos, en base a la profundidad y la cantidad de luz disponible

(témpera; medidas original, sin marco: 55 x 35 cm.)


Costa rocosa, con sus pobladores típicos

(témpera; medidas original, sin marco: 35 x 23 cm.)
(témpera; medidas con marco: 42 x 32 cm.)

Fondo sedimentario, con sus pobladores típicos

(témpera; medidas original, sin marco: 34 x 23 cm.)
(témpera; medidas con marco: 42 x 32 cm.)

lunes, 27 de agosto de 2012

Caluroso verano !

Tras un invierno riguroso (ver entrada anterior en este mismo blog: Crudo, crudo invierno !), en la Península Ibérica ahora nos ha tocado aguantar un verano de lo más caluroso –cosa por otra parte habitual–, que se ha traducido en una cifra récord en incendios forestales y superficie arbórea quemadas (ver también entrada en este blog: El BOSQUE, fuente de VIDA (…y los INCENDIOS FORESTALES que la destruyen, año tras año !)) debido a la extrema sequedad ambiental que ha propiciado ese aumento espectacular de incendios (aparte de otras cuestiones más relacionadas con la gestión y la falta de recursos en el apartado de prevención !). Y como siempre las plantas y animales soportan y sufren esas condiciones extremas veraniegas que hacen que su supervivencia sea una continua prueba de aptitud y capacidad de hacer frente a esas condiciones adversas y, como pasa siempre, al final los más aptos en estos duros procesos selectivos sobreviven, al ser capaces de desarrollar una serie de estrategias que en mayor o menor medida minimizan las consecuencias de esa sequía y/o les permiten economizar el agua al máximo que, en definitiva, es de lo que se trata.
Aquí abajo se muestran y explican algunas de estas estrategias concretas habituales por lo que hace a nuestras latitudes

Serie: El ecosistema estacional. Adaptaciones de fauna y flora: - El VERANO - El INVIERNO –
(originales a témpera, sin marco, tamaño 58 x 39 cm, cada uno)

El hábitat
Muchos ríos mediterráneos, sujetos a importantes cambios estacionales, quedan reducidos frecuentemente a simples pozas aisladas entre sí en donde se concentra la fauna, la cual debe estar en condiciones de poder aguantar el aumento de temperatura y la disminución del oxígeno disuelto en el agua, cosa que no siempre pasa ya que se puede llegar a condiciones realmente extremas en ese sentido.
En las charcas más pequeñas se produce una explosión de algas filamentosas y pequeños invertebrados que atraen a un sinfin de aves insectívoras y limícolas. Si han quedado atrapados peces, también atraen a cigüeñas, garzas y algunos mamíferos que buscan su oportunidad de obtener comida fácil.

Las plantas
Muchas plantas, una vez cumplidas sus funciones de dispersión de nuevas semillas, se secan esperando la llegada de una nueva estación favorable en la que éstas germinarán de nuevo. Otras permanecen en estado latente, rebrotando a partir de sus bulbos, etc.
Las plantas se han dotado a lo largo de su evolución de múltiples mecanismos para evitar pérdidas innecesarias de agua: barreras de pelos que dificultan la circulación del aire, pelos reflectantes para amortiguar la radiación, reducción de la superficie foliar, hojas recurvadas, espinas para evitar a los herbívoros, etc.

Los animales
Los animales, al poder desplazarse, suelen evitar el calor adoptando pautas de comportamiento que evitan la exposición a pleno sol, aunque también pueden presentar mecanismos fisiólogicos especializados. Los animales buscan refugio durante las horas más calurosas del día, saliendo en las horas del amanecer y el crepúsculo, más frescas. Se esconden en sus madrigueras o permanecen a la sombra, donde las condiciones microclimáticas se hacen más soportables. 

Aquí se ejemplarifican algunas estrategias concretas al respecto:
– Algunos anfibios y reptiles llegan a estivar, permaneciendo aletargados cuando el calor es muy intenso. Se entierran en le fango o en lo más profundo de grietas
– El sapo de espuelas, gracias a las proyecciones córneas de sus patas posteriores, que utiliza a modo de palas, excava madrigueras donde permanece escondido durante el día; por la noche sale a cazar al lado de las charcas.
– Los Triops, crustáceos anostráceos, auténticos fósiles vivientes, pueden permanecer en estado latente durante 25 años, en espera de que vuelvan a llenarse las charcas temporales donde viven. Lo consiguen gracias a sus huevos resistentes a la sequía.
– Muchas aves vienen a alimentarse y reproducirse en nuestras latitudes, marchándose en la estación desfavorable a sus cuarteles de invierno, situados en África tropical. Una de las más llamativas por su bello plumaje, de las que nos visitan cada primavera y se van a final de verano, son los abejarucos.
– Los milanos son rapaces de mediano tamaño, dotadas de una gran maniobrabilidad en vuelo, que no desaprovechan las ocasiones de atrapar o pescar algún pez muerto o moribundo.
De las dos especies de milanos de nuestra fauna, el negro es migrador mientras que el real es sedentario.
– Los mamíferos se desprenden de la gruesa capa protectora de pelo del invierno, mostrando un aspecto más grácil.
– Los cánidos, como el zorro o el lobo, no tienen glándulas sudoríparas en su piel. Para poder liberarse del calor acumulado tienen que jadear continuamente.
– Ciervos y gamos enarbolan casi totalmente desarrolladas sus magníficas cornamentas, aún con la borra protectora a principios de verano, las cuales tendrán que estar listas para los combates nupciales que se desarrollarán en el próximo otoño.

martes, 7 de agosto de 2012

Desiertos

Las zonas desérticas y subdesérticas se ubican en regiones donde no llegan los vientos cargados de humedad, son zonas de altas presiones permanentes. La precipitación anual, en los desiertos propiamente dichos, no sobrepasa los 250 litros por metro cuadrado o, bien, puede pasar ese límite pero estar distribuidas muy irregularmente a lo largo del año. Las regiones semiáridas presentan precipitaciones que van desde esa cantidad hasta los 700 litros por metro cuadrado, según sea su régimen.
Hay diversas categorías de desiertos, según sean sus características: desiertos continentales fríos, como el del Gobi asiático; desiertos cálidos tropicales, como el Sáhara africano; y desiertos de franja de costa oeste, como el de Atacama sudamericano.
Pese a sus duras condiciones ambientales, los desiertos albergan todo un ecosistema de formas vivas que han conseguido adaptarse a ese medio hostil mediante estrategias muy elaboradas que tienden a minimizar la pérdida de agua o a utilizarla muy eficazmente, así como medidas para suavizar en lo posible el tórrido calor diurno o el intenso frío, según sea el caso.

 (témpera; medidas aprox. original, sin marco: 58 x 28 cm.)

El desierto del Gobi es el más grande y conocido de los de tipo frío. Esta situado en un altiplano centroasiático a una altura de unos 1000 metros sobre el nivel del mar, a donde no llegan las nubes cargadas de humedad de los monzones ya que la barrera del Himalaya las frena. Presenta temperaturas extremas que van de 45 ºC en verano hasta los –40 ºC en invierno, debido a los vientos gélidos y secos que provienen del Ártico.

El desierto de Atacama, uno de los desiertos más secos del mundo, sigue una franja costera de 3.700 km de longitud limitada entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes, la cual actúa como barrera de los vientos húmedos provenientes del este. En el oeste, los vientos fríos y secos del Pacífico, se calientan y ascienden por las laderas hasta formar zonas de niebla en ciertas altitudes, pero, sin llegar a descargar lluvia más abajo, de ahí la existencia de este desierto.

El desierto del Sáhara es el desierto más extenso y cálido del mundo y presenta zonas donde pasan años sin caer una sola gota. Dentro del mismo se presentan diferentes tipos de paisajes, según sea su geología (justo, aquí abajo, se pueden ver algunos bloques esquemáticos donde aparecen todos los tipos):
hamadas, o grandes mesetas rocosas; regs, extensiones enormes cubiertas de piedras y guijarros; y los ergs, extensas áreas cubiertas de arenas y dunas móviles. En medio pueden encontrarse algunos macizos montañosos rocosos.


(témpera; medidas aprox. original, sin marco: 26 x 20 cm.)
(ambos bloques también pueden montarse por separado)




En el desierto norteamericano también encontramos algunas de las típicas adaptaciones de plantas y animales a estas condiciones de extrema aridez:
- plantas con duras cutículas y espinas, como los cactus, a fin de evitar la pérdida de agua, tanto por evapo-transpiración, como a consecuencia del ramoneo de los herbívoros.
- explosión puntual de la floración y desarrollo de un ciclo vegetativo rápido por parte de muchas plantas, aprovechando al máximo las lluvias que se dan solo en ciertos períodos o en forma de tormentas puntuales.
- aprovechamiento de madrigueras o inactividad diurna por parte de roedores, reptiles, anfibios, etc. para suavizar un tanto los efectos del intenso calor.
- aprovechamiento de las charcas temporales que se forman tras las precipitaciones, por parte de los anfibios, que presentan un rápido ciclo de crecimiento. Capacidad para enterrarse y aletargarse para sobrevivir a períodos más secos. 
- cutículas provistas de gruesas escamas córneas en el caso de los reptiles a fin de evitar la pérdida de agua por transpiración. 
- etc. 

(témpera; medidas aprox. original, sin marco: 40 x 26 cm.)

(témpera; medidas aprox. original, sin marco: 34 x 12 cm.)

(hay la opción de hacer un solo montaje con estas dos últimas ilustraciones con medidas aprox., sin marco: 40 x 40 cm.)